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Verónica González


¿Alguna vez viste esas fotos donde el rostro luce definido sin parecer que lleva mil capas de maquillaje encima? Ese efecto nace de una buena técnica de contorno, la cual resalta los ángulos que te hacen única mediante un juego de luces y sombras.
Si la variedad de brochas, productos y técnicas de contouring te da un poco de nervios, respira (te entendemos). En IPSY estamos para que tu rutina de maquillaje sea fácil, divertida y sin dramas.
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El contorno en maquillaje es una técnica que usa luces y sombras para esculpir y dar dimensión a tu rostro. En lugar de «tapar» o «corregir», lo que hace es resaltar tu estructura ósea para que tus rasgos se vean con más profundidad y definición (piénsalo como un sculpting con color).
A diferencia de lo que muchas creen, esta técnica no oculta. Más bien, se trata de usar color para que el tono de piel gane volumen y una estructura más definida. Las zonas clave para trabajar este efecto incluyen las sienes, debajo de los pómulos, la línea de la mandíbula, la barbilla y el centro de la frente.
Cuando aplicas un contorno líquido o en barra en estos puntos, crearás relieves que resaltan tu belleza. Para lograr un resultado de impacto, el corrector y el iluminador se volverán tus mejores aliados, ya que al colocar los tonos claros en los puntos donde la luz golpea de forma natural, logras que el esculpido se vea radiante.
La elección del producto depende totalmente de tu tipo de piel y del acabado que busques. No existe una regla para elegirlo, pero sí guías que facilitan la aplicación para que el resultado sea el que buscas. Aquí te contamos las diferencias para que elijas tu favorito:
Esta opción resulta ganadora para quienes tienen piel seca o buscan un look con mucho glow. Los productos en crema se funden con el calor de tus dedos o con esponjas de maquillaje.
Además, si utilizas una base de maquillaje líquida, la crema se integrará sin esfuerzo. Es la alternativa ideal para lograr un efecto de esculpido en rostros ovalados bien definidos.
El formato clásico que nunca falla, especialmente si tienes piel grasa o prefieres un acabado mate. Los polvos son fantásticos para asegurar que el contorno permanezca en su lugar todo el día.
Para aplicarlo, un set de brochas de cerdas abiertas te ayuda a difuminar sin dejar manchas. Esta versión permite construir la intensidad poco a poco.
Es la tendencia del momento gracias a productos como el Hollywood Contour Wand de Charlotte Tilbury. Los contornos líquidos ofrecen una precisión superior y una ligereza que se siente como una segunda piel. Son muy versátiles porque funcionan bien en casi cualquier cutis.
Con solo aplicar unos puntos en las sienes y pómulos, y difuminar con tus brochas de maquillaje favoritas, estarás lista.
¿Cuál es el contour perfecto para ti? Aquí te dejamos el resumen rápido para que elijas sin complicarte:
Tipo de contorno | Ideal para | Acabado |
|---|---|---|
Crema | Piel seca · base líquida | Glow natural |
Polvo | Piel grasa · control de brillo | Mate y duradero |
Líquido | Casi cualquier tipo de piel | Ligero, como una segunda piel |
Lograr ese efecto de esculpido resulta mucho más sencillo de lo que imaginas. La clave reside en la preparación de tu rostro y en usar las herramientas correctas, como un buen set de brochas. Aquí tienes la guía definitiva para un look espectacular:
Antes de usar cualquier bronceador o corrector, tu piel necesita una base sólida. Si te saltas estos pasos, el producto podría lucir manchado al final del día.
Haz tu rutina de skincare completa para que el contorno líquido se deslice con suavidad.
Utiliza primers para crear una barrera que alisa los poros.
Usa una base de maquillaje ligera que unifique el tono de piel sin restarle naturalidad.
Aplica polvo en la zona T si tienes piel grasa para evitar brillos innecesarios.

Una vez que tu piel está lista, sigue estas instrucciones para definir tus rasgos con mucha actitud.
Realiza movimientos continuos en forma de C para lograr un degradado natural y evitar líneas duras. Es importante usar poco producto (un grano de arroz por cada zona) para poder difuminar bien y que el acabado sea limpio.

Trazar una línea paralela a la oreja (ángulo 45°) sin bajar al mentón y por la sombra natural debajo de tu mandibula para que el look esté completo.
Un truco game changer: usa una esponja con 70 % agua y da golpecitos, lo ideal es que quede una sombra natural.
Hay mil formas de hacer contour en la nariz, la verdad es que aquí no hay reglas. Lo más clásico es trazar dos líneas suaves por el puente y difuminar con una brocha pequeña hasta que se sienta natural (el secreto está en el blending, siempre). ¿Quieres llevarlo al siguiente nivel? Un toquecito de iluminador en la punta o donde tú quieras, y listo: instant glow.

Ahora sí, a sellar esa obra de arte: aplica polvo traslúcido con toques suaves en las zonas donde aplicaste el contour (unos 10 segundos por área es suficiente) y finaliza con un setting spray a unos 20 cm de distancia para que tu look aguante toda la jornada.
Toque final: un poquito de iluminador en los puntos altos del rostro y un toque de bronzer donde te dé el sol, y listo.

La técnica de contorno que acabas de leer funciona como una base universal para cualquier look. Sin embargo, para elevar el resultado, necesitas ajustar las zonas prioritarias y la intensidad del color según tu estructura ósea. No todos los rostros son iguales y conocer el tuyo permite que las sombras trabajen a tu favor:

Contorno para rostro redondo: si tu meta es alargar los rasgos visualmente, aplica doble cantidad de producto en la mandíbula y las sienes. Traza una forma de C muy suave sobre las mejillas y evita tocar el mentón. Este truco genera un efecto de rostro alargado de forma inmediata.
Contorno para rostro cuadrado o rectángular: el objetivo aquí consiste en suavizar los ángulos marcados para un acabado armonioso. Enfócate en las mejillas con una C fuerte y bien integrada a tu piel. Aplica lo mínimo en la mandíbula y deja las sienes libres de color para suavizar la estructura de forma natural.
Contorno para rostro corazón: para equilibrar una frente ancha, la única zona prioritaria será una mandíbula bien definida. Mantén el resto de la cara intocable para no endurecer las facciones de más.
Contorno para rostro ovalado: con este tipo de rostro, menos es más. Realiza un mantenimiento ligero en todas las zonas mencionadas anteriormente sin exagerar en la intensidad.
Contar con aplicadores adecuados transforma la experiencia de maquillarte en un momento de puro disfrute. Estos herramientas no pueden faltar en tu cosmetiquera para lograr un difuminado de impacto.
Brocha de ángulo pequeño: ideal para la curva de las mejillas porque permite que el rubor y el contorno se mezclen.
Brocha redonda densa: utilízala para definir la línea de la mandíbula con mucha precisión.
Brocha duo-fiber grande: sirve para sellar y difuminar todo el contorno con acabado aireado.
Beauty blender: usar estas esponjas húmedas garantiza esa sombra invisible natural que buscamos.
Esponja duo fibra seca: para difuminar contorno seco con degradado preciso.
Esponja plana seca: indispensable para fijar el polvo translúcido sobre las zonas iluminadas y cerca de la nariz.
Si no sabes por dónde empezar, estos son los productos que la comunidad IPSY recomienda con 5 estrellas:
Para contornear:
Para iluminar:
HALF CAKED Double Dipper Highlighter (el más amado)
Para preparar:
Para fijar:
Brochas:
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Es super común que surja la duda sobre si el contouring y el bronzing son lo mismo. Sin embargo, la respuesta es no. El contour imita la sombra real del hueso, por eso requiere productos con un subtono frío o neutro y un acabado mate. En cambio, el bronzer o bronceador aporta calidez para lograr el efecto sun-kissed que tanto nos gusta. Mientras uno define la arquitectura de tu rostro, el otro simula un bronceado.

La clave reside en tu subtono. Busca siempre un color que sea dos tonos más oscuro que tu base de maquillaje habitual. Si tu piel es fría, elige matices grisáceos; si es cálida, los tonos tierra neutros funcionan mejor.
Aplicarlo antes suele dar mejores resultados, ya que al colocar primero el contorno facial y luego el iluminador, logras que los puntos de luz se fundan sobre el esculpido de forma orgánica.
Los tres productos tienen funciones específicas y muy diferentes entre sí. El contorno crea profundidad con acabados mate. El bronzer busca dar calidez y un tono sun-kissed, como de bronceado. Por último, el corrector o concealer sirve para iluminar puntos altos o unificar zonas específicas.
¡Claro que sí! En tu Glam Bag podrías recibir desde un contorno líquido hasta paletas increíbles. Cada entrega se personaliza según tu perfil para que practiques tu técnica de maquillaje con lo mejor.
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